ProtoVC nació para resolver un problema concreto: la distancia entre un diseño CAD prometedor y un prototipo que realmente funciona. Aquí reunimos los casos, las personas y los procesos que han dado forma a la plataforma.
Hitos y logros del equipo
Nacemos como una red de ingenieros y diseñadores industriales con un objetivo claro: eliminar las fricciones entre el diseño CAD y la fabricación de prototipos funcionales.
Publicamos nuestra primera biblioteca de componentes normalizados, con más de 400 piezas certificadas para impresión 3D y mecanizado CNC, reduciendo los tiempos de diseño en un 30%.
Conectamos la plataforma con una red de 25 talleres partners en Europa, permitiendo la cotización y el envío de archivos de impresión en menos de 24 horas.
Incorporamos la planificación y documentación automatizada de pruebas de laboratorio, facilitando la transición de concepto a serie piloto para más de 60 proyectos.
Superamos los 2.000 miembros activos entre ingenieros, diseñadores y fabricantes, consolidando un ecosistema colaborativo que ha validado más de 150 productos hardware.
Abrimos nuestra primera oficina en Latinoamérica y alcanzamos una tasa de éxito del 92% en la validación de prototipos que llegan a producción piloto.
Desde el primer taller compartido hasta la red de talleres de fabricación aditiva: las decisiones que marcaron nuestra forma de trabajar.
Montamos un banco de pruebas portátil en un garaje de L' Colón para validar la resistencia de carcasas impresas en PETG. Los datos de esas primeras 40 piezas definieron el estándar de documentación que hoy usamos en cada iteración.
Tras coordinar tres proyectos de serie piloto con el mismo taller, publicamos nuestra primera biblioteca abierta de uniones, espesores y tolerancias. El objetivo era que un diseñador en Valencia y un ingeniero en Bilbao hablaran el mismo lenguaje CAD.
Incorporamos talleres de fabricación aditiva que cumplían nuestro protocolo de calibración y trazabilidad. Hoy cada pieza enviada a la red incluye un informe de parámetros de impresión y un registro de control dimensional.
Lanzamos el sistema de versionado que permite a los equipos comparar iteraciones de diseño sin perder el historial de ensayos. Cada cambio queda vinculado a su prueba funcional, no solo a un número de revisión.
Abrimos la red a estudios independientes y departamentos de I+D que comparten criterios de validación. El resultado es un catálogo colectivo de materiales, procesos y lecciones aprendidas que acorta el camino hacia la serie piloto.
La razón de ser de ProtoVC no es vender software de gestión: es que un equipo de ingeniería pase de un modelo CAD a una serie piloto sin que el proceso se rompa por falta de coordinación, versiones duplicadas o ensayos mal documentados.
Cada ciclo de diseño debería responder a una pregunta concreta: ¿esta geometría resiste el uso real? Por eso centralizamos las iteraciones de CAD y las vinculamos a ensayos funcionales, para que cada versión del prototipo tenga un motivo documentado y no sea solo un archivo más en la carpeta compartida.
La fabricación aditiva funciona cuando el ingeniero y el taller hablan el mismo idioma. Nuestra plataforma acerca la coordinación con talleres de mecanizado e impresión 3D al flujo de diseño, con especificaciones de material y tolerancias adjuntas al modelo, no en un correo aparte que nadie encuentra.
El ensayo que no queda registrado no sirve para la siguiente fase. Generamos informes técnicos automáticos a partir de los datos de cada prueba de laboratorio, con trazabilidad de versiones y criterios de aceptación. Así, el paso a serie piloto se apoya en evidencia, no en la memoria de quien dirigió el ensayo.
Una biblioteca de piezas estándar y una comparativa de materiales bien curada no limitan el diseño: eliminan las decisiones repetitivas. El equipo dedica el tiempo a la parte del producto que marca la diferencia, mientras la plataforma resuelve la tornillería, los conectores y las propiedades mecánicas habituales.